
Al margen de la importancia de esta obra, su imagen, su mirada y esa sonrisa siempre me han producido terror.
Me resisto a los grandes estrenos y las super-producciones cinematográficas. Puedo decir, no sé si con orgullo, que no he visto películas tan taquilleras como Parque Jurásico, Náufrago o Matrix. Ni siquiera he caído en la tentación de alquilarlas en dvd.
Uno de los motivos por los que evito las grandes producciones es porque me harto de oir a la gente hablar de ellas. Te cuentan parte del argumento o detalles que una vez en pantalla ya no tienen el mismo efecto. Tienen un efectoenvolvente y empachador con sus reportajes, anuncios, merchandising...
Otro de los grandes motivos se llaman Steven Spielberg y Tom Hanks. No aguanto la saturación de efectos espaciales que hay en algunas de las películas del primero. En el caso de Hanks, su encefalograma plano interpretativo y su especialidad en personajes muy sufridos han hecho que lo deteste.
Llas súplicas y la astucia del Sr García (compró las entradas con antelación) han hecho que acabe viendo "El Código Da Vinci".
No voy a contaros nada del argumento que no se haya difundido por todas partes, pero si os veis en un trance como el mío, casi obligados a verla, entreteneos buscando manchas en el traje de Tom Hanks, por mucho que se revuelque por el suelo o se pelee con el malo malísimo, el tejido de su vestuario debe ser auto-limpiable porque siempre termina hecho un figurín.
Por cierto, era absolutamente necesario que Tom Hanks engordara para este perosnaje y se le pusiera esa cara de mantecado?